Historias desde el terreno

“El agua era un lujo y la menstruación un secreto”

Cómo el acceso a agua segura y baños dignos le devolvió a una escuela de Chaco la posibilidad de ir a clase sin miedo ni vergüenza.

Comunidad trabajando junto a Fundación Aguas en Colonia Aborigen Juan Larrea, Chaco
La Nación · Melisa Lorenzetti · 22 de junio de 2026

Melisa Lorenzetti tiene 33 años. Hace nueve que es docente en escuelas de comunidades originarias. Vive en Quitilipi, Chaco.

Desde 2025 trabaja en la Escuela de Educación Primaria N.° 1033, en Colonia Aborigen Juan Larrea. Una comunidad mocoví, a 53 kilómetros de Charata. Este año, además, asumió como directora suplente. A esa escuela asisten 48 chicos y chicas de 21 familias que viven del trabajo en el campo.

Antes del agua segura

Hasta 2023, la falta de agua marcaba el día a día de la escuela.

Las madres tenían que traer agua en bidones desde otros parajes para tomar, asearse y usar los baños. Algo especialmente duro en los días de más de 38°C.

Los baños eran letrinas con puertas rotas por donde se colaban animales. Hubo episodios con víboras. El temor a los alacranes era constante.

Para las chicas, la situación era más dura todavía.

Muchas preferían faltar a clase cuando menstruaban antes que higienizarse en esas condiciones. El tema era un tabú tan fuerte que ni siquiera se hablaba entre madres e hijas. Por vergüenza a decirlo en voz alta, muchas pedían una toallita con señas.

Jóvenes de la comunidad participando de un taller de Fundación Aguas Trabajo comunitario en torno al acceso al agua

El trabajo de Fundación Aguas

A lo largo de tres años, la Fundación trabajó junto a la comunidad en distintas etapas.

Primero, charlas sobre lavado de manos y la instalación de una estación con canilla.

Después, la construcción de una cisterna de 30.000 litros. Las mujeres de la comunidad aprendieron el oficio de albañilería para llevarla adelante.

Más adelante, se transformaron las letrinas en baños con inodoros, lavatorios y puertas seguras.

En paralelo, se dictaron talleres de salud menstrual para madres y niñas junto a una profesional de salud de la propia comunidad, con donación de toallitas y otros elementos de higiene.

Los talleres no solo dieron información sobre el ciclo menstrual: también ayudaron a sacarle el peso del silencio y la vergüenza a un tema que hasta entonces nadie nombraba en voz alta.

Lo que cambió hoy

Según relata Lorenzetti, hoy las alumnas piden lo que necesitan con naturalidad. Ya no faltan a clase por estar menstruando.

El acceso a agua segura y a baños dignos les devolvió, a ellas y a sus compañeros, la posibilidad de vivir la escuela sin miedo ni vergüenza.

Fundación Aguas trabaja en Argentina para garantizar agua segura y saneamiento a comunidades vulnerables: hoy llega a más de 12.000 personas y, solo en Chaco, intervino en cinco escuelas rurales. Este año se propone alcanzar unas 45 comunidades.

Este es un resumen elaborado por Fundación Aguas a partir de la nota original de La Nación, escrita por Melisa Lorenzetti. Para leer el texto completo, con la edición de Paula Soler, visitá el sitio de La Nación.
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